Como comente anteriormente, me gusta ver una buena película por la capacidad que da de ponerme a soñar y de como contar una historia a través de personajes a los que les pueda poner un rostro, en lugar de sólo usar mi imaginación.
Es por ello que voy al tema de aquellas personas que se convierten en el personaje a interpretar y que de pronto adquieren tanta popularidad que se vuelven en alguien a quien admirar o seguir, pero inclusive los artistas de hoy admiran a quienes permanecen siendo las grandes estrellas y no sólo por las grandes actuaciones que nos hace recordarlas, sino también por que contaban con una serie de características que nos atraen y creo que más en el caso de las mujeres porque siendo sincera tenemos una vena competitiva entre nosotras mismas que nos hace buscar un icono a quien seguir, puede ser tanto en lo bueno como en lo malo.
Por lo cual, hoy me inclino en exponer a ciertas mujeres que muchas veces es más fácil reconocer tanto por su sentido de estilo, su modo de posar, la capacidad de transmitir desde la pantalla hasta en las fotografías, la clase, la personalidad (la cual es muy diferente a referirse a la clase o estilo de una persona), el carisma o el tipo de etiqueta en el que solemos colocar a las personas porque poseen ciertas características que facilita el reconocerlas.
Me explico, hay ciertas actrices cuyo nombre enseguida se podrìa mencionar como sinónimo de sensualidad, como en el caso de Marilyn Monroe, Ava Gardner o Rita Hyaworth, siendo mujeres que poseían cierto magnetismo capaz de capturar la atención y generar diversas reacciones asociadas a los términos de sexualidad. Es por ello, que cuando se busca ser atractiva para los hombres, buscamos emanar algunos de los encantos de dichas divas, mostrarse provocativa, ropa ajustada, cabellera suelta, buscando ser idónea para unos pero inalcanzable para otros, sin perder el don de ser deseable para todos. Eso si teniendo glamour, buen sentido del vestir, belleza o atractivo visual, y el buen gusto de saber vivir la vida rodeada siempre de lo mejor, representando el ser la mujer que lo sabe pasar bien!!
Pero también se tiene la otra cara de la moneda, el de la mujer clásica y de mucho estilo, cuya elegancia se emana en todo su ser y para ello se puede pensar sin duda en Audrey Hepburn, Grace Kelly, Elizabeth Taylor, entre otras grandes divas. Cuyas características a imitar o pretender es el de ser la mujer del buen gusto, femenina, la que sabe vestir y sacar provecho del guardarropa, es el tipo de mujer que emana el querer ser una princesa y querer ser tratada como tal, la que no se presta a cualquier cosa, la que mantiene el equilibrio que da como resultado la sofisticación y elegancia atemporal. Lo que se busca es que se resalte más la presencia siendo un tanto minimalista y sobria, siendo capaz de cautivar por ser elegantes a la par de sencilla, evitando caer en extravangancias y buscar el ser memorables como lo son dichas actrices.
Y quisiera terminar dicho punto con otro tipo de mujer que ni busca ser la princesa, ni la que inspire deseos carnales a simple vista; la mujer que podría más ir con el tipo de vida de la actualidad, hablo de la mujer fuerte, intrigante y que no busca perder su sentido de la feminidad, pero no es la prioridad sino el que no pasen por encima de ella y resulte ser atractiva por ella misma, es por ello que identifico a personalidades como la gran Katherine Hepburn, Lauren Bacall o Jean Simmons, cuyo estilo podría ser considerado simple o el término de "casual chic", de poseer un look que de la impresión de n o costar mucho trabajo y que tiene ser práctico pero tambièn que resulte presentable. Es el tipo de mujer que busca ser poco convencional, ser la antítesis del tipo carnal y sexy, dando forma un nuevo patrón de canón de belleza, de estilo franco y con carácter.
Yo creo que todas tenemos un tanto de cada uno, pero con cierta inclinación a alguna de ellas porque no podemos, ni debemos encasillarnos en ninguna de ellas, ya que cada mujer posee su propio estilo y mejor tomar a dichos iconos como símbolos de inspiración, pero de no imitar o querer ser, ya que cada quien es quien tiene que ser.